Deja que tu corazón hable por ti

Hemos venido aquí a dar amor y a recibirlo, pero muchas

veces tendemos a olvidarlo. En esta ocasión te invito a

compartir con tus seres queridos los sentimientos y emociones

que habitan en tu ser, haciendo que hable tu corazón.





Mucha gente vive con fachadas, aun con su propia esposa, familia, hijos, amigos, etcétera.

Es muy importante derrumbarlas para comenzar a ser quienes realmente somos y dejar de gastar energía en tratar de ser como los demás quieren que seamos.

Asumamos que estás dispuesto a tirar tus fachadas,


¿cómo quieres vivir ahora?

¿Cómo será tu nueva vida sin ellas siendo tú mismo y dejándote conocer por los demás?

Seguramente a muchos de nosotros nos podría espantar el hecho de que la gente nos conozca totalmente como somos, sin ninguna fachada y sin nada que esconder. Sin embargo, no tiene por qué darnos miedo ser como somos y exponernos ante el mundo así. De esta manera podrías deshacerte de una actuación a nivel inconsciente que te está quitando mucha energía personal. ¿Qué tengo que hacer para realmente ser quien quiero ser o quién soy?


Habla de tus sentimientos Es fundamental que podamos hablar de emociones con nuestra gente querida. ¿No crees que es momento de comenzar a conocernos de corazón a corazón? LRA ¿De que la gente sepa lo que sientes? LRA Sólo si aprendes a hablar desde tu corazón, de lo que sientes, te duele, te gusta o no te gusta, de si te sientes triste o alegre, en paz o angustiado, comenzarás a hablar mostrando tu corazón abierto; pues es a tu corazón al que quieren escuchar y amar.

No cabe duda de que venimos, antes que nada, a dar amor y a recibirlo; y que hace más de dos mil años Jesucristo vino al mundo a decir que lo único importante en esta vida es el amor, amar y ser amados. Por esto lo crucificaron y a partir de ahí cambió la historia de la humanidad. El amor es también lo más importante para el presente y para la eternidad, a la que no podremos llevarnos nada material, pero sí nuestra conciencia con todas las emociones y pensamientos (positivos y negativos). Por eso es importante que comiences a empacar lo que sí te puedes llevar, limpies todos los sentimientos negativos que hay en tu corazón, te atrevas a enfrentar tu soledad, tristeza, frustración, enojo, odio, culpa y miedo, para irlos transmutando, hoy que aún puedes, en emociones positivas, llenas de luz y de amor.

Cuando era joven me autoconstruía, inconscientemente, grandes fachadas físicas y mentales, y quería ver mi nombre, Michel Domit, en muchísimas marquesinas de boutiques del mundo entero; hasta que me di cuenta de que en verdad era un gran viaje del ego y de necesidad de aceptación, que más allá de hacer negocio me encontraba, muy en el fondo, en busca de amor, amar y ser amado.

Me pude haber pasado toda una vida construyendo mis fachadas y nunca me hubieran llevado a la verdadera felicidad. Cuando abría una boutique con mi nombre, ya estaba pensando en las siguientes cinco; ni siquiera me permitía disfrutar del momento. Se trataba de una carrera ascendente y agotadora llena de ambición y ego que jamás me iba a llevar a amar ni a ser amado. Entre más éxito, más gente se me acercaba por interés, o con un sentimiento de envidia escondido. Casi nadie lo hacía realmente por amor, y yo iba creciendo más y más en apariencias y éxitos, más no en mi corazón. Mi alma no lograba ser feliz, y a pesar de mis grandes triunfos, era un hombre muy rico por fuera y muy pobre por dentro. Hasta que una vez estando en una meditación con mis manos levantadas, mi madre, que ya había partido, llegó hasta a mí desde otra dimensión para decirme: “Michel, ya es hora de que dejes de trabajar para tu nombre, ya deja que tu nombre comience a trabajar para ti”. Al instante, mi esclava con mi nombre cayó al piso partida a la mitad, sin yo poder creerlo. Fue una señal clara y contundente de mi madre, desde el cielo, gritándome que tenía que cambiar radicalmente mi vida, que estaba llena de angustia y estrés. Y fue así como paré de construir mis fachadas, para comenzar a reconstruir mi corazón y entender que lo verdaderamente importante era atesorar la vida con amor, relacionándome con mis seres amados desde el fondo de mi corazón. Así comencé a ser yo mismo, habitando en mi corazón y hablando desde ahí.

Y no por esto se acabaron los negocios, por el contrario, hoy trato de no ser esclavo de mi ego, para convertirme en un empresario más objetivo, intentan- do no ser movido por la necesidad de aceptación y con una misión espiritual, mucho más allá de los éxitos materiales. Este es mi caso, el que comparto con mucha humildad, esperando te sea de alguna utilidad. Y me gustaría invitarte a reflexionar:


¿Qué necesitas para entregarte realmente al amor?

¿Para que tu corazón esté vivo, abierto, despierto?

¿Para que realmente ames y seas amado?

¿Para que tu vida cambie radicalmente y te dediques a lo importante?

¿Para dejar para siempre tu angustia y estrés?

Hoy te invito a abrir tu corazón, a caminar sin defensas ni fachadas, hablando de tus emociones, sentimientos, alma y ser. A llenar tu trabajo de emoción y pasión. A definir primero quién quieres ser, luego, qué tienes que hacer para lograrlo, y, finalmente, qué necesitas tener para conseguirlo.

Si Dios conmigo, ¿quién contra mí?...



M E D I T A C I O N E S P A R A R E N Ä S E R

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