Tus seres queridos no han muerto en espíritu.




Los seres queridos que se van, están contigo siempre, tan sólo tienes que aprender a escucharlos.


Cuando los seres humanos dejan su cuerpo sobre la tierra es el proceso más natural desde el nacimiento. Pero tan sólo dejan eso. Se llevan la conciencia, su mente y el aprendizaje de las experiencias vividas. En el momento en que entendemos que nuestros seres queridos tan sólo dejaron su cuerpo sobre la faz de la tierra, el concepto sobre la muerte cambia radicalmente y nos damos cuenta de que ese hecho no tiene que representar una tragedia. Justamente el aprendizaje de las experiencias pasadas es lo que termina por darle sentido a la vida.

¿Platicas con ellos? Si esto mismo se lo preguntas a cualquiera te puedo asegurar que casi nadie te contestaría

afirmativamente, porque en Occidente, por desgracia, nos enseñan todo tipo de materias en las carreras universitarias, pero ninguna de ellas es sobre imaginación aplicada a algo.

Hay muchas investigaciones interesantes, como la de Raymond A. Moody Jr. en el libro Vida después de la Vida en el que da testimonio de gente que ha resucitado después de una muerte clínica, relatando el túnel de luz y cómo sus seres queridos venían a recibirlos. Recordemos que el paradigma materialista aseguraba que la realidad era tan sólo aquello que podías ver, oír, tocar y demostrar a través de alguno de tus cinco sentidos. Hoy ya se arma que la materia no existe, que es una manifestación de la energía misma, y que somos seres espaciales formados por átomos que tan sólo son energía, la cual no se crea ni se destruye, sino que se transforma. El ser humano recobra así su de definición de ser inmortal, infinito, ilimitado y eterno, y la vida eterna, que es el común denominador de todas las religiones, lo que se había perdido en la cultura materialista.

Existen muchas manifestaciones de la comunicación que hay entre esa dimensión puramente espiritual y la nuestra. Es por ello que a nadie le asombra ver a gran cantidad de gente que a diario se acerca a las iglesias para pedirle a los santos, así como a las figuras más respetadas de varias religiones, que intercedan por ellos haciendo algún milagro. Y no dejan de ser sorprendentes las manifestaciones de agradecimiento, como por ejemplo, la gran cantidad de listones por cada milagro concedido que cuelgan de los brazos de San Charbel. Estos seres trascendidos a otra dimensión ya no están regidos por las leyes de la materia, ahora son canales energéticos y a través de su gracia es fácil que se mani estén los milagros de la Providencia Divina.

Me gustaría compartirte mis creencias, sin pretender hacer de ellas una verdad absoluta. En mi experiencia, también nosotros podemos comunicarnos telepáticamente con nuestros seres queridos que ya no están a través de nuestra imaginación perceptiva o intuición. Una forma en la que puedes desarrollar esta comunicación es practicando al menos durante veintiún días, visualizando su cara y haciéndoles imaginariamente diez preguntas tan sencillas como ¿me recomiendas usar el saco azul o el negro?, ¿qué me recomiendas comer: carne o pescado?, hasta las más complejas, como su opinión sobre un problema relevante. Luego detén el diálogo interno dejando en blanco tu mente y la primera respuesta que te venga, asúmela como si fuera la de esa persona. Al principio sentirás que inventas la respuesta, pero después de veintiún días verás que las respuestas no vienen de ti sino de ellos. No pierdes nada con tratar, puedes ganar mucho más de lo que te imaginas.



Nuestros seres queridos nunca se van, cuando mueren están siempre a la distancia de nuestro pensamiento e imaginación perceptiva. Se encuentran en una dimensión perfecta donde las limitaciones no existen. Practica este método de inmediato y relaciónate a nivel subjetivo con tus seres queridos. Date la oportunidad de comenzar a platicar con ellos; no te han dejado, tan sólo dejaron su cuerpo sobre la faz de la tierra.

En el momento en que entendemos esto, nuestro concepto sobre la muerte cambia radicalmente y nos damos cuenta de que en realidad la muerte de un ser querido no debe representar una tragedia para nosotros, sino su culminación y una gran oportunidad para relacionarnos con ellos de una forma mucho más cercana, auxiliándonos y guiándonos con más luz y claridad. De esta manera nunca perdemos su compañía porque ya no están regidos por los límites físicos de la materia.

Esto es precisamente a lo que nos referíamos en el capítulo anterior acerca de desarrollar tu imaginación perceptiva o tu intuición, de forma tal que puedas proyectar adecuadamente tu pensamiento sin límites de tiempo o espacio. Es así como puedes desarrollar la comunicación con tus seres queridos. Michel Domit

Atrévete a cambiar


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